Todo individuo, sea niño o sea adulto, es por naturaleza, un ser activo. Cuando nos enfrentamos ante un niño perezoso estamos frente a un niño enfermo.
La pereza es la falta de interés hacia el trabajo.
La pereza puede estar relacionada con trastornos físicos como algunos desarreglos intestinales, fiebre, etc. En estos casos el tratamiento lo determina el pediatra y esa pereza es momentánea.
También puede estar relacionada con trastornos psicológicos como por ejemplo: falta de interés, depresión, inestabilidad de carácter o inadaptación al medio familiar o escolar, entre otros trastornos.
Es ausencia de voluntad, es falta de energía, de vitalidad.
Un niño tiene mucha mas vitalidad que una persona adulta por lo tanto cuando nos encontramos ante un niño que actúa de forma perezosa hay que permanecer en estado de alerta por que puede ser un síntoma psicológico.
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