El papel de los padres resulta imprescindible para la recuperación del niño hiperactivo. Los padres representa la fuente de seguridad, los modelos a seguir, el reflejo de los que los hijos sienten que son, la base fundamental sobre la que construyen su propia escala de valores y el concepto de disciplina y autoridad. De los padres depende en gran medida, la mejor o peor evolución de la sintomatología que presenta el niño hiperactivo.
Lograr un ambiente familiar estructurado es una de las condiciones mas difíciles de conseguir. La familia de un niño hiperactivo necesita una organización y una estructuración muy clara, sin embargo, algunos aspectos relacionados con la propia enfermedad neurológica que tiene el niño, dificultan que sea así:
Adulto Hiperactivo: En algunas ocasiones, esta enfermedad es hereditaria y por lo menos uno de los padres es un adulto hiperactivo, al que a su vez le cuesta organizarse, ser ordenado y no alterarse.
Ansiedad: Los padres suelen mostrar mucha ansiedad ante las dificultades con las que se encuentra su hijo.
Expectativas: En ocasiones las expectativas no son las adecuadas para el niño. Se le exige mucho en algunos aspectos y de les sobreprotege en otros.
Limites Educativos: El niño hiperactivo es mas difícil de llevar si no se marcan limites educativos claros y consistentes.
Tiempos Concretos: Los padres ponen frecuentemente un limite a las malas costumbres, pero no en el momento adecuado, lo que provoca que apliquen limites, cuando ya están hartos, en momentos de descontrol emocional.
Mala Conducta: Muchos padres no pueden prever situaciones de alto riesgo, por lo que no pueden evitar el mal comportamiento de sus hijos.





































